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Cata a ciegas de espumosos de Navidad en La Cucanya

Cata a ciegas de espumosos de Navidad en La Cucanya
Rosa María del Castillo Nesweda

Cata a ciegas de espumosos de Navidad

El sábado 2 de diciembre celebramos en La Cucanya una cata a ciegas de espumosos de Navidad. La cercanía de las fiestas de Navidad fue la excusa perfecta para esta celebración, que permitió a los asistentes jugar y divertirse, a la vez que aprender más sobre el cava, y también averiguar cuál era el cava  que les gustaría tener en su mesa esta Navidad.  

La Cata

La cata estuvo guiada por Jordi Valls Codina, un inquieto winemaker y enólogo, de familia de enólogos, aficionado a viajar y descubrir variedades particulares en diferentes partes del mundo. Formado en la universidad Rovira Virgili de Tarragona, con experiencia en California, Nueva Zelanda y en diversas bodegas españolas. Cada cava que se probó fue motivo de animadas conversaciones y múltiples observaciones. Una vez finalizada la cata, se desveló la identidad de cada cava. Estos son los seis cavas que se escogieron y las impresiones que causaron en los asistentes:

Los cavas

  1. Alsina & Sardà Gran Reserva Brut Nature 2012, elaborado con las variedades tradicionales Macabeo, Xarel·lo y Parellada.
Lo primero que sorprendió a todos fue su burbuja alegre y muy fina, y los intensos aromas a manzana al horno y miel. En boca se reveló muy fresco y elegante, con el carbónico muy bien integrado, de burbuja cremosa y fundente. En el postgusto volvieron los recuerdos de manzana horneada, y aparecieron notas de fruta deshidratada (orejones) y azúcar quemado. Un cava persistente en boca, con un marcado amargor final fresco y agradable. Las burbujas despertaron el apetito de los asistentes, y se habló de acompañarlo con aperitivos, pescados y mariscos.  
  1. Terraprima Brut Reserva, un cava de Can Ràfols dels Caus, elaborado con las variedades Xarel·lo, Macabeo y Chardonnay.
Con un color amarillo paja, más intenso que el anterior, y una burbuja viva y fina, cautivó a todos su nariz fresca, repleta de fruta blanca y con notas minerales. En boca se reveló fresco, equilibrado, con el carbónico bien integrado, fino y cremoso. En el postgusto, largo, la fruta blanca se transformó en manzana al horno, y aparecieron notas lácticas y de almendras. Un cava persistente en boca, con un amargor final agradable. De nuevo se habló de acompañarlo con aperitivos, pescados y mariscos. Sus notas lácticas invitan también a degustarlo con quesos cremosos.
  1. Gramona Imperial Gran Reserva Brut 2012, elaborado con Xarel·lo, Macabeo y Chardonnay.
Su burbuja es abundante y vigorosa. De nariz intensa, fresca y golosa, los primeros aromas que se percibieron fueron de frutos secos, levaduras y miel, sobre unas notas delicadas de fruta de hueso, flores blancas y cítricos. En su paso por boca es amplio y fresco, con unas burbujas fundentes, mostrándose equilibrado. Las notas de fruta y de flores se hicieron patentes de nuevo, y también se intensificaron las de bollería. De postgusto intenso y muy largo, se destacaron los aromas de madera, que permanecen en boca largo tiempo. A todos los asistentes nos pareció que este cava cremoso y maduro podía dar mucho juego en la mesa.  
  1. Juvé & Camps Millesimé Reserva Brut 2014, elaborado exclusivamente con la variedad Chardonnay. Este cava lo probamos en su formato más festivo, en una botella Magnum.
Este cava, con una burbuja fina, abundante y viva, nos conquistó con su bonito color dorado y su frescor en nariz. Todos percibimos de inmediato sus aromas de fruta blanca madura, sobre delicados recuerdos de miel y pan tostado. En boca resultó muy agradable, con una burbuja cremosa y alegre, muy bien integrada. De nuevo en boca percibimos los aromas de nariz, y descubrimos también notas lácticas. Es una cava muy persistente, con mucha vida en boca, cremoso, de postgusto largo y fresco. Todos coincidimos en que este también es un cava muy polifacético en la mesa.  
  1. Leopardi Gran Reserva Vintage Brut Nature, de Cavas Llopart. Este cava es un coupage de Macabeo, Xarel·lo, Parellada y Chardonnay.
De color oro pálido y burbuja muy fina y persistente, este cava es fresco y complejo en nariz. Los aromas de vainilla y canela son los que se percibieron de inmediato. Fresco, con un final seco y peso en boca, nos pareció un cava redondo, con una burbuja muy bien integrada y muy agradable. En boca, de nuevo volvieron las notas especiadas. No tan persistente en boca como los cavas anteriores, su postgusto resultó muy sabroso, cremoso y cálido. Un cava para tomar en cualquier momento de la comida, aunque todos estuvimos de acuerdo en que sería el cava ideal para el pavo de Navidad.  
  1. L’O de l’Origan Reserva Brut Nature 2012, elaborado con Xarel·lo, Macabeo, Parellada y Chardonnay.
Este cava, de color amarillo pajizo con tonalidades verdosas y burbuja fina y persistente, fue sin duda el que más nos sorprendió. Su marcada y delicada nariz balsámica fue una novedad olfativa para todos los asistentes. En boca es muy fresco, con una burbuja cremosa y una marcada sensación alcohólica. En su conjunto resultó ser un cava estructurado y muy equilibrado. En boca permanecen los balsámicos, y aparecen aromas de miel de eucaliptus y notas cítricas. Muchos de los asistentes compartieron su sensación de estar ante un cava que les recordaban a los vinos del Jura. De nuevo estamos ante un cava que nos sirve para toda una comida. Hubo quien apuntó que estaría fenomenal con unas habas con menta. Un postre que le iría de perlas, en mi opinión, sería unas peras al vino blanco aromatizadas con pieles de cítricos y menta fresca.  

El menú degustación

Desvelados estos seis misteriosos espumosos, llegó el momento de probarlos con la comida. Mientras se preparaban las mesas, disfrutamos de un nuevo cava, L’O de l’Origan Rosado Reserva Brut Nature, elaborado con Pinot Noir y Chardonnay. La comida se abrió con un Dry Martini con berberechos como aperitivo. Tras el aperitivo, llegó un Foie mi-cuit elaborado por El Greco, servido sobre manzana verde, al que siguieron unas vieiras a la plancha con crema parmentier. A continuación se ofreció un all cremat de corvina y después un solomillo de ciervo con parmentier. Cerramos la comida con una mousse de turrón con cítricos, panettone y almendras tostadas. La sobremesa se alargó, repleta de burbujas y conversaciones, hasta el atardecer. Quizás uno de los  momentos más bonitos para disfrutar en La Cucanya.