©2020 Uplift · Built with love by Swift Ideas using WordPress.

El vermut

El vermut
La Cucanya
El vermut La Cucanya

Hagamos un vermut.

La palabra Vermut tiene origen alemán y significa ajenjo. Se trata de un vino aromatizado, con colores que van desde el rojo al blanco roto o desde el amarillo pajizo a un amarillo intenso. Su sabor puede ir del dulce hasta el seco casi picante y amargo.

Vermut, vermouth o vermú. Más que una bebida, un elixir que vive entre la sed y el apetito. Un compañero más en el aperitivo del mediodía entre amigos y familia. Un ritual que creció, hasta ser marca y seña de más de una generación. Originario de la antigua Grecia, cuando Hipócrates comenzó a macerar vino con ajenjo y hojas de díctamo para enmascarar el sabor del vino barato. Conocido como vino hipocrático, hacía las veces de remedio para tratar la inapetencia y problemas de desnutrición. Aunque es una bebida que ha dado la vuelta al mundo, sus raíces son fuertemente europeas. Se puede encontrar en dos grandes familias: el negro y el blanco. El vermut negro tiene su origen en Italia y es más dulce, en cambio el blanco, creado en Francia, es más seco y tiene una graduación alcohólica más alta. El vermut La cucanya

¿Pero qué es el vermut?

Aunque existen algunos elaborados a partir del vino tinto, tradicionalmente el vermut es una bebida que se elabora con una base de vino blanco a la que se le añade agua, alcohol, plantas botánicas, flores y frutas. La bebida busca el equilibrio entre dulce, amargo y ácido, para provocar un retrogusto largo que permanezca en el paladar y nariz del consumidor. Los tonos rojizos del vermut se consiguen añadiendo azúcar caramelizada. Los enólogos de cada bodega utilizan normalmente entre 50 y 90 ingredientes diferentes para elaborar esta bebida, lo que hace del vermut una de las bebidas más interesantes para degustar por su amplia gama de matices, olores y sabores. Con una graduación alcohólica que varía entre los 16º y los 21º, es un ingrediente básico en combinados como el Negroni, Manhattan, Rob Roy o el Buñueloni.

Tipos de vermuts

Dependiendo de los gustos, podemos encontrar diferentes variedades de vermuts para degustar dependiendo de su nivel de dulzura. El vermut rojo o “rosso” es el más dulce, y obtiene su color por el agregado del azúcar caramelizado. Por su parte, el vermut blanco o “bianco” posee un sabor más suave y con un dulzor un poco más bajo. Ideal para beber “on the rocks”. Y por último encontramos el vermut seco, el más amargo de la familia al que sus notas amargas y final seco lo convirtieron en parte fundamental de uno de los cocteles más  populares del planeta: el Dry Martini.

La hora del vermut

Hasta no hace mucho, tomar el vermut era un ritual típico de los domingos. Pero poco a poco, esta bebida ha sabido ocupar un hueco en nuestras costumbres y es habitual poder disfrutarlo en muchos bares y restaurantes. Este licor de sabor dulce, amargo y especiado, ha vuelto a ser protagonista de muchos encuentros y reuniones sociales, tanto, que hoy en día el vermut se ha convertido en el nuevo Gin Tonic. Así es como, sorbo a sorbo, el vermut ha logrado ganarse su nombre propio en nuestras agendas bajo el epígrafe: “la hora del vermut”.  Sólo en un vaso con hielo, o acompañado con una rodaja de limón. Servido en una copa con una rodaja de naranja y una oliva dentro. Añadiendo un chorro de sifón o de agua carbonatada. Las maneras de preparar un vermut varían tanto como el gusto de los comensales. Pero el vermut es más que una bebida. Es un momento de relax, un momento para quedar con nuestros seres queridos y charlar sobre las vicisitudes de la vida. Sobre eel Barça o sobre la clase política. Sobre un corazón roto o las novedades musicales. Cualquier excusa será buena para reservar un hueco de nuestro tiempo y disfrutar del aperitivo. Una ocasión para quedar con los amigos y con la familia, que debe disponer de una unidad de tiempo propia que nos permita vivir la experiencia de ese momento único que es “ir a tomar un vermut”.